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El matema del gnomo
A Luzma
Al acecho de futuros,
duende irracional o
gnomo cargado de enseñanzas,
busco inasibles respuestas.
Cada decimal que agrego a la serie
infinita de días y de noches,
comenta minuciosas intemperies
de anteriores derroches.
En cambio la bruja o nigromanta
sabe del caos que produce orden:
no trabaja pareja ni amante
si los signos favorables le responden.
Le vale que la vean imperfecta,
defectuosa,
indeterminada,
mientras siga alimentándose de insectos,
alfajores, enchiladas y pollos rostizados.
Con razón opina que no sólo la acompañan
los impensables quebrados,
la raíz de dos o de ochocientos.
"No se puede escribir ninguna magnitud
—razona—
y llegaremos a aceptar alguna vez
la abolición de toda falsa finitud
de toda precisa y engañosa completez."
Se ve sensacional, a todo dar,
dotada de un misterio y prestigio
que sólo puede dar
nutrir la perfección del círculo.
Pero a veces le cuesta soltar el llanto
cuando en su interior se agolpan sinsabores
y tocan a la puerta que cerró tanto
el rigor diametral de sus mayores.
Por eso cruza bosques penumbrosos
y deambula por rincones ocultos
como Ruth, la moabita,
buscando en la marca de su puerto
un ancla a la angustia que la habita.
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